sábado, 12 de octubre de 2013

Se puede exportar, ... si se quiere (I)



En estos momentos estamos viendo como una de las variables que están evolucionando de una manera muy positiva en nuestra economía son las exportaciones.

Nuestras ventas internacionales están registrando en los últimos trimestres unas cifras muy importantes para nuestro país.

Debido al estancamiento de nuestro mercado interior, muchas empresas están dirigiendo su desarrollo empresarial hacia los mercados internacionales.

Sin embargo, exportar no es una tarea sencilla. Requiere recursos y capacidad para afrontar las ventas internacionales.

Las empresas deben de tener cuidado a la hora de decidirse a desarrollar su estrategia de exportación. No se trata de empezar a viajar e intentar vender los productos sino que tiene que ser consecuencia de una reflexión interna sobre sus capacidades y su potencial internacional.

El título que he elegido para este post es “Se puede exportar, … si se quiere”. Muchos de vosotros pensareis: “vaya título ha elegido Ignacio. Esto que dice parece de perogrullo”. Os lo aclaro: por supuesto que toda empresa quiere exportar pero no basta con decirlo. ¡Hay que demostrarlo !

Entonces ¿por qué digo que “Se puede exportar, … si se quiere”?. Por una simple razón. Quiero que el empresario sea consciente de que para exportar lo que hay que tener es una decidida decisión a hacerlo, que conlleva sacrificios y la necesidad de invertir recursos. Fijaros que digo invertir, no gastar. Las empresas deben entender que para exportar deben dedicar recursos. Y esto no quiere decir que se gasten, sino que tienen que pensar que es una inversión que a medio y largo plazo le proporcionará retornos.

Esa es la razón de elegir el título “se puede exportar, … si se quiere”. Si una empresa está de acuerdo en emplear los recursos necesarios y en afrontar lo que conlleva un proceso de exportación estoy seguro de que conseguirá exportar. Si una empresa trata de exportar sin haber realizado esa reflexión y haber dedicado los recursos necesarios podrá conseguir una venta puntual en el exterior (si le ha sonado la flauta) pero no un proceso de exportación estable.

A continuación comparto con vosotros un dibujo que he hecho para explicar las dificultades a las que debe hacer frente una empresa a la hora de abordar una estrategia de exportación o ventas internacionales. 

No soy un gran artista (¡perdonadme!), pero creo que el dibujo nos ayudará a entenderlo mejor.


En este dibujo encontramos, en mi opinión, las claves que una empresa tiene que tener en cuenta para abordar con el mayor éxito posible su proceso de ventas internacionales. Es importante que se reflexione sobre cada una de ellas.

Un proceso de exportación debe ser consecuencia de una reflexión interna de la empresa y tiene que ser fruto de una estrategia internacional que marque la táctica y las acciones a desarrollar. Vender a otros países no es simplemente vender en el exterior lo que tienes, sino que lleva implícito una serie de temas que la empresa tiene que tener claro. Si no es así la empresa puede correr muchos riesgos que le pueden hacer mucho daño.

El dibujo nos muestra las principales dificultades u obstáculos que una empresa que quiere abordar un proceso de exportación tiene que hacer frente. No todas las empresas tendrán la misma facilidad/dificultad para superar unas u otras.

Yo divido estas dificultades en dos tipos: estructurales y operativas.

Como nuestro objetivó es exportar, tenemos que considerar estas dificultades en un entorno internacional, teniendo en cuenta la competencia a la que nos enfrentamos en el exterior.

En siguientes post os iré explicando cada una de estas dificultades. Creo que merece la pena reflexionar sobre ello.

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